CASTILLOS DE RUMANIA: BRAN Y PELES, LOS SÍMBOLOS

«Para entender la importancia y la basta red de fortalezas que podemos
encontrar en el país nos hemos de remontar unos siglos en la historia y
ver cuál fue el motivo por el que hoy los castillos de Rumania se han
convertido en uno de sus mayores atractivos»

Seguramente los Castillos de Rumania son uno de los atractivos del país más conocidos. Sin embargo, pese a que se trata de construcciones espectaculares, hay que distinguir entre los diferentes tipos que hay, y por supuesto tenemos que entender el porqué de este tipo construcción relativamente común en este país.

En este artículo vamos a repasar los dos principales Castillos de Rumania, los más conocidos y turísticos a día de hoy, aunque no por ello los únicos. Para ello, vamos en analizar primero la situación histórica del país en el momento de su construcción. Veremos también algunos detalles de su visita hoy en día.

La edad media y los Castillos en Rumania

Para entender la importancia y la basta red de fortalezas que podemos encontrar en el país nos hemos de remontar unos siglos en la historia. Todo para ver cuál fue el motivo por el que hoy los castillos de Rumania se han convertido en uno de sus mayores atractivos.

A principios de la Edad Media, cuando Europa se encontraba en un proceso general de reorganización política y social, Transilvania se vio inmersa en varias oleadas migratorias provenientes de las estepas asiáticas. La cristalización de este proceso en la región fue la formación del reino magiar de Hungría. Estos magiares, o húngaros, adoptaron una política de expansión territorial y extendieron su influencia a los reinos vecinos, incluida la zona de los Cárpatos, así como también la zona de Transilvania.

Imagen de Transilvania desde el aire

Este periodo coincidió también con otro pueblo migratorio, al otro lado de los Cárpatos, los llamados Cumanos. Estos realizaban incursiones que ponían en riesgo los intereses magiares por lo que, el rey magiar de la época, Andrés II, decidió incrementar la seguridad de la zona, mediante el establecimiento de fortificaciones. Este intento de garantizar la soberanía magiar abarcó desde mediados del siglo XIV y mediados del XVI, siendo el periodo más rico de construcción de fortificaciones en la historia de la Transilvania medieval.

Cabe remarcar que fue también en esta época cuando se habla de la posible presencia de los Caballeros Teutónicos en la región, provenientes de tierra santa. Se dice que su presencia, en parte, fue para garantizar la aplicación de las leyes magiares en el territorio, pero aún no se han encontrado pruebas suficientes que corroboren la presencia de los caballeros durante este periodo.

Castillo de Bran

Castillo de Bran, también conocido como el Castillo de Drácula

El castillo de Bran es posiblemente el más representativo  de los castillos de Rumania y uno de los símbolos más conocidos.

Como he explicado en otros artículos, en todos los países, en todas las ciudades, encontramos un símbolo, una estructura, edificio o lugar representativo que pasa a ser la primera imagen cuando se piensa en ese país desde el extranjero. En el caso de Rumania encontramos el Castillo de Bran.

Pese a la riqueza histórica, cultural y paisajística de Rumania, en los últimos años, fomentado por el aliento místico y tenebroso del Conde Drácula, el turismo para visitar los castillos de Rumania ha tomado una gran relevancia. Pero si destacamos uno entre todos ellos, sin duda es el Castillo de Bran.

Historia del Castillo de Bran

Para entender el porqué de su construcción nos hemos de remontar al siglo XIV. El entonces rey magiar del reino de Hungría, Luis I de Anjou, continuaba con su política expansionista en la zona de los Balcanes.  Esté interés en la región hizo que se produjeran continuas batallas entre los magiares y el reino de Valaquia, lo que finalmente convenció a rey de aprobar un plan para la construcción de lo que hoy conocemos como el Castillo de Bran.

Las razones de la construcción del castillo fueron tanto estratégicas como económicas. Por un lago, su propósito era el de controlar la carretera que conduce a Transilvania, garantizando así la protección del centro aduanero de los magiares. Como el rey necesitaría apoyo para su construcción prometió a los residentes de Brasov que el centro de aduanas se trasladaría a la nueva fortaleza, con el impacto económico que eso tendría sobre la región. Así, mediante el pacto con las grandes ciudades de Transilvania (Brasov, Sibiu y Bistrita), se ordenó la construcción de una cadena de defensas, entre las que se encuentra el Castillo de Bran, a lo largo de la frontera sur de Transilvania.

Es importante comprender también el por qué del buen estado de conservación en el que se encuentra, teniendo en cuenta que se trata de un edificio de protección militar. Su ubicación en los Cárpatos hizo que los conflictos que allí se vivieron fueran regionales y de un carácter menor, sin grandes poderes militares de por medio. Además, cada vez que un ejército proveniente del sur, como los otomanos, por ejemplo, organizaban una campaña militar contra algún estado centroeuropeo, como Hungría o Austria, se optaba por el paso que cruzaba la península de los Balcanes de Serbia a Hungría, con tal de evitar las gargantas de los Cárpatos, muy problemáticas para la movilidad de cualquier ejército.

Retrato de Vlad el Empalador
Vlad el Empalador

El renombre del castillo, además de su estado de conservación, se ha debido también a la leyenda que lo envuelve. Uno de los motivos por lo que se ha hecho tan famoso es porque se cree que fue la residencia de Vlad el Empalador, el personaje que inspiró la leyenda del Conde Drácula. Pese a ello, es poco probable que Vlad Tepes viviera aquí, y todo apunta que la fortaleza en la que residía era el Castillo de Poenari.

Visitar el castillo de Bran

Hoy el lugar constituye un auténtico centro turístico del país, y en consecuencia su valor histórico se ha difuminado un poco. En la visita que hice, quedó patente que lo que más se quiere promocionar, tanto desde el castillo como desde poblaciones cercanas que se nutren de este turismo, como el mismo Bran o Brasov, es el Castillo del Conde Drácula. Esta escena se repite en más de una ocasión en toda Rumania.

Días antes de llegar a Brasov, en el pueblo medieval de Sighisoara, pese a que se trata de un municipio con un casco antiguo de época y amurallado precioso, me di cuenta de que lo que más se intenta fomentar, tanto en historia como en comercios, es de nuevo el Conde Drácula.

Pero volvamos a lo que nos interesa: la visita del Castillo de Bran. Si bien los exteriores son realmente espectaculares, debido a la frondosidad del terreno parece que está oculto entre la maleza y es complicado encontrar una buena perspectiva del mismo desde lejos. Si nuestra intención es encontrar una buena panorámica lo mejor es pagar por entrar en el recinto, ya que desde los jardines que lo rodean encontraremos las mejores tomas.

La vista del interior del castillo se presenta en un recorrido a través de diferentes salas: habitaciones, salones, cocina, las mazmorras, la librería…. Lugares decorados al estilo de la época con elementos decorativos medievales. Es curioso sobre todo ver la irregularidad de sus estructuras y galerías, así como de las torres (las hay redondas y cuadradas) desde las que podremos ver el Castillo de Bran desde un punto más elevado con una nueva perspectiva.  Pese a todo, se trata de una de visita imprescindible en cualquier viaje a Rumania. Podemos encontrar salas ambientadas en la época en la que fue la residencia real de la reina María de Rumania, así como también otra ambientada en el ya famoso Conde Drácula y Vlad Tepes, el Empalador.

El precio de las entradas ronda los 40 Lei para adultos, y se puede llegar fácilmente desde Brasov, tanto en coche como en autobús público.

Castillo de Peles

El Castillo de Peles representa la segunda joya de la corona de los Castillos de Rumania. Si bien Bran es el símbolo, el castillo de Peles se ha ganado su fama por la belleza de su construcción y el buen estado de conservación en el que se encuentra.  A diferencia del castillo de Bran, se trata de una construcción mucho más contemporánea, pues se inauguró a finales del siglo XIX.

Castillo de Peles

Historia del Castillo de Peles

A finales del siglo XIX el rey Carlos I visitó por primera vez Sinaia con su esposa. Hoy es una de las principales ciudades del país, pero por aquel entonces se trata de un pueblo pequeño llamado Podul Neagului. Los monarcas quedaron fascinados por el paisaje y la tranquilidad del entorno por lo que decidieron construirse una residencia en el lugar, lo que hoy conocemos como el Castillo de Peles. Desde su inauguración en 1883 el castillo pasó a ser la residencia de verano de los monarcas rumanos, donde acostumbraban a pasar la mitad del año, desde mayo a noviembre. 

Fue también un lugar destacable por todas las reuniones de carácter político que allí se llevaron a cabo. Entre las más importantes destaca la visita del emperador Francisco José I, en 1896, o la reunión que se efectuó en 1914, donde se decidió la neutralidad de Rumania en la Primera Guerra mundial.

Estatua exterior del Castillo de Peles

Tanto el rey Carlos I como su esposa habían nacido en Alemania, en cambio su hijo, el futuro Carlos II, fue el primer monarca rumano en nacer en el mismo territorio nacional, siendo el Castillo de Peles su lugar de nacimiento. Pese a todo, aquello finalmente no fue un buen presagio. En 1938 Rumanía entro un periodo de dictadura bajo el poder de este nuevo monarca: elaboró una nueva constitución donde se restringía claramente la democracia y eliminó los partidos políticos, dejando un partido único a semejanza de los regímenes fascistas que surgieron en Europa durante aquellos años. Su mandató duró pocos años, principalmente por su falta de recursos políticos frente a la política exterior, por lo que fue depuesto en favor del general Antonescu, que llevo a cabo los peores años de la dictadura rumana. Será con el establecimiento de la dictadura del partido comunista, que en 1953 el Castillo de Peles, abolida ya la institución de la monarquía, se convertiría en un museo (aunque hasta 1990 no abrió al público).

Pese a todo, el Castillo de Peles se ha convertido, junto con el Castillo de Bran en dos de los símbolos más importantes del país, a la vez que sus mayores puntos de interés turístico.

Visitar el Castillo de Peles

Para la visita del Castillo de Peles tenemos dos opciones: realizar el tour básico, que incluye la visita guiada de toda la planta baja de castillo y que, la verdad, es bastante completa, o optar por la tour completo, que incluye también la visita de la primera planta con las estancias privadas, los dormitorios y baños…

Fotografía exterior del castillo de Peles

A través de ambas, descubriremos los increíbles interiores del Castillo de Peles. La decoración en estancias como el Salón del Honor, con las paredes repletas de madera tallada y relieves es realmente espectacular. También destaca el Salón de Armas, donde podremos ver una colección de objetos bélicos de los XV y XVI. La visita continua hacia la Sala de Música y el Salón Florentino. La primera, al igual que el Salón de Armas, incluye una exposición de instrumentos de la época moderna. De las siguientes salas, destaca especialmente el Comedor, junto con la enorme mesa que la preside y toda la decoración en madera que cubre la estancia. Para acabar la visita, pasaremos por la Sala Turca y la Sala Árabe, los lugares donde se recibía a las visitas, ambas con una decoración inspirada en la cultura árabe. Terminaremos nuestro tour con la visita a la Sala de Teatro que, al igual que el resto de salas, está decorado con pinturas y relieves, en este caso de tono dorado.

Si bien el interior del Castillo de Peles es realmente espectacular, vale la pena también pasear por los jardines exteriores, donde encontraremos las estatuas regias.

El acceso al castillo es relativamente sencillo. Se puede plantear una visita al mismo tanto desde Bucarest como desde Brasov. Por supuesto también desde Sinaia, tanto en transporte público como en coche, si es la opción de nuestro viaje.

Algunas consideraciones finales:

  • La visita del Castillo de Peles nos ocupará algo más de 1 hora.
  • El precio de la entrada por adulto es de 30lei (60 en el caso de la visita completa)
  • Hay que pagar para realizar fotos dentro (algo cada vez más extendido, lamentablemente), en este caso 35 lei.
  • La taquilla de entradas solo acepta dinero en efectivo.
  • La página web oficial sólo esta en rumano: www.peles.ro  (Google tiene la opción de traducción de páginas completas)

Si bien estos son los más conocidos, en el siguiente artículo vamos a seguir analizando más Castillos de Rumania que vale la pena visitar. Siempre he pensado que, si bien los monumentos emblemáticos son importantes. Para conocer un país en profundidad hace falta ver también todo lo demás, lo que se escapa a una mirada rápida. En este blog de viajes intento aproximaros esta visión lo mejor que puedo y sé.

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Alex Tomboix
Soy Alex Tomboix, asesor de viajes, mente inquieta y apasionado del mundo y sus gentes. En este blog de viajes encontraréis información de los países que visito y en los que organizo viajes.
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