¿POR QUÉ JERUSALÉN ES UNA CIUDAD SANTA?

¿Por qué Jerusalén es una ciudad santa para el cristianismo, el islam y el judaísmo?

Desde Varanasi, en la India, para el hinduismo, hasta la Anuradhapura en Sri Lanka para los budistas. Incluso la misma ciudad de la Meca para los musulmanes. Muchas religiones, de una manera u otra tienen ciudades, o lugares sagrados que se erigen como el centro de esa fe.

Para entender una pequeña parte del conflicto que lamentablemente hoy existe, y que ha existido durante siglos en la tierra de Israel, es necesario hacerse la pregunta de: ¿por qué Jerusalén, es ciudad santa para las tres principales religiones monoteístas del mundo?

Es importante empezar con el disclaimer de qué este artículo pretende ser informativo a nivel histórico y cultural sobre una de las ciudades más importantes de próximo oriente. Sin entrar en consideraciones ni valoraciones sobre sucesos presentes o pasados.

Así que, como siempre, empecemos por el principio.

Breve historia de Jerusalén

Jerusalén es una ciudad con una historia muy antigua y variada, y conocerla nos va a ayudar a entender un poco mejor su importancia. Pasada, presente y futura.

Los restos arqueológicos nos indican que los primeros asentamientos se dieron desde el 4000 a.C. Pese a ello, para encontrar las primeras referencias escritas tenemos que avanzar casi 1000 años, en el siglo XIX a.C. Este es el momento cuando ya empieza a aparecer nombrada en algunos textos del antiguo Egipto.

Puertas de Jerusalén

Durante la antigüedad, igual que el resto de la región, Jerusalén estuvo muy marcada por las tensiones y movimientos de los diferentes reinos e imperios que guerrearon por dominar la zona. Desde el conocido como el Reino de Judá, pasando por la dominación de asirios, babilonios, persas y finalmente griegos… la ciudad fue pasando de mano en mano. Sin embargo, es también en esta época cuando Jerusalén se convertirá en el centro de una de las religiones protagonistas de hoy: el judaísmo.

Jerusalén para el judaísmo

Según la tradición judía, sobre el año 1000 a.C, durante el reinado del Rey David, Jerusalén se convirtió en la capital del Reino Unificado de Israel. Convirtiéndose así en su centro político y religioso.

Sin embargo, para entender su importancia religiosa, pasada y también presente, hemos de entender la figura que los templos judíos. De nuevo, empecemos por el principio:

Primer Templo

El hijo de David, el Rey Salomón, construyó el Primer Templo, también conocido como el Templo de Salomón. Este se levantó en que se conoce como Monte Moriah, el mismo lugar donde, según la tradición judía, Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac obedeciendo a Dios. El Templo se convirtió en el centro de la vida espiritual del pueblo judío. En su interior albergaba la conocida como el Arca de la Alianza. La reliquia que contenía las doce tablas de la Ley dadas a Moises en el Monte Sinaí. Este se convirtió en el centro de la vida espiritual del pueblo judío, el lugar de sacrificio y oración más importante de esta religión.

Sin embargo, en el 586 a.C., el Templo fue destruido por los babilonios bajo el mando del rey Nabucodonosor II. La destrucción del Templo marcó el comienzo del primer exilio del pueblo judío. Principalmente hacia Babilonia y Egipto, aunque como imaginaréis, no fue este su final.

El Exilio Babilónico terminó en el 539 a.C. cuando el rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia. Ciro emitió un edicto permitiendo a los judíos regresar a Jerusalén y también en el que especificaba que podían reconstruir de nuevo el que se convertiría en el segundo templo de Jerusalén.

Segundo Templo

Así, según los textos bíblicos, fueron los exiliados que regresaron de nuevo a Jerusalén los que construyeron el segundo templo en el siglo VI a.C. En un inicio se trató de una estructura bastante modesta y durante los siglos siguientes, además, estuvo expuesta de nuevo, a todos vaivenes y conflictos de la región. Desde la dominancia Macedonia tras la conquista de Alejandro, en el siglo IV, y posteriormente la de los seléucidas, hasta la conquista romana en el siglo I a.C, cuando el territorio del antiguo reino Judá, donde se encontraba Jerusalén, pasará a ser una provincia de Roma.

Será justo en esta época, cuando Herodes, designado por los romanos como «Rey de los Judíos», emprenderá el ambicioso proyecto para renovar y expandir el complejo, reforma que convertirían el segundo templo en una autentica maravilla arquitectónica de su tiempo.

La ampliación del Segundo Templo por Herodes el Grande transformó a Jerusalén en una ciudad aún más central en el contexto del Próximo Oriente antiguo. El Templo , con su todoa su majestuosidad, se convirtió en un testimonio del poder y la ambición de Herodes, así como de su complicada relación con el judaísmo y el Imperio Romano.

Finalmente, en el año 70 de nuestra era, en el contexto de las revueltas judías contra el domino romano, en la que se conoció como Primera Guerra Judeo-Romana, el segundo templo fue destruido casi por completo. El único vestigio que queda de este es la parte occidental de uno de los muros de contención construidos durante la ampliación del Templo por Herodes, y que se ha convertido en un lugar sagrado de oración y peregrinación para el pueblo judío: el conocido como Muro de las Lamentaciones.

Tercer Templo

Sin embargo, antes de acabar hemos de hablar también del concepto del tercer templo. Desde la destrucción del segundo templo hasta la actualidad, existe un anhelo por parte de algunos sectores del pueblo judío, de la construcción de un tercer templo. El hecho de que tras la destrucción del primero y el segundo no se elevara de nuevo un tercer templo, ha hecho que una parte de este colectivo anhele volver a tener un lugar de culto central en el monte del templo, el centro y uno de los lugares más simbólicos del judaísmo. Aun así, hay que tener en cuenta que existen diferentes posturas sobre cómo y qué es el tercer templo.

Por un lado, desde el judaísmo ortodoxo, existe la creencia de que con la llegada del mesías se construirá el tercer templo. Dentro de esta vertiente, también hay diferentes posturas. Por un lado están quienes creen que se debe esperar a la aparición del mesías para que se inicie su construcción. Por otro, aquellos que creen que el pueblo judío ha de tomar un papel activo en su construcción de lo que derivan iniciativas como el Instituto del templo: una organización en la ciudad de Jerusalén que se dedica a la investigación, divulgación y preparación del tercer templo. Esto incluye la educación del publico sobre la importancia del mismo, la fabricación de los utensilios que se necesitarán en el templo para los rituales, e incluso el entrenamiento de los futuros sacerdotes.

Hay que tener en cuenta, y esto es muy importante que no estamos diciendo aquí que la construcción del tercer templo sea una posición prioritaria y mayoritaria para el pueblo judío, ni si quiera para los que viven en Israel. Hoy en día la mayoría de la población de israel es secular, y se trata de una sociedad moderna, por lo que muchos no ven necesario ni prioritario la construcción de un tercer templo, sino algo puramente histórico y simbólico.

Muro de las lamentaciones

Jerusalén para el cristianismo

Sigamos ahora con la siguiente gran religión. Y es que, por orden cronológico, cuando hablamos de Jerusalén, estamos obligados a hablar también del Cristianismo, siendo también uno de los centros donde se creó y moldeo la fe cristiana.

Tal y como enseña la Biblia, la vida de Jesus está intrínsecamente ligada a Jerusalén. Durante su vida, Jesús visitó la ciudad en varias ocasiones, predicando su mensaje de amor, paz y salvación. Pero no solo eso. Jerusalén también fue testigo de uno de los momentos más importantes y centrales de esta religión: la crucifixión de Jesús.

Según los relatos del Nuevo Testamento, Jesús fue arrestado en Jerusalén y llevado ante el Sanedrín judío, la asamblea de líderes religiosos. Fue acusado de varias transgresiones contra las leyes y tradiciones judías, incluyendo blasfemia y al afirmar ser el Hijo de Dios. También por amenazar la estabilidad de las relaciones entre la comunidad judía y las autoridades romanas. Tras ser interrogado y acusado, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, ya que solo las autoridades romanas tenían el poder de ejecutar a alguien. Aunque el Evangelio sugiere que Pilato no estaba del todo convencido de condenar a Jesús, finalmente cedió a la presión de la multitud y los líderes religiosos judíos, y para apaciguarlos y mantener el orden público. Ordenando, finalmente, la crucifixión de Jesús.

Iglesia del santo sepulcro

Desde la perspectiva cristiana, la crucifixión no fue simplemente el resultado de una serie de eventos políticos y religiosos. Fue también parte de un plan divino para la salvación de la humanidad. La muerte de Jesús en la cruz es vista por los cristianos como un acto de sacrificio y redención. Creen que su sangre fue derramada para obtener el perdón de los pecados de la humanidad.

Pero la historia de Jesús en Jerusalén no termina con su muerte. Tres días después de su crucifixión, Jesús resucitó, y este constituye otro de los eventos clave para el cristianismo.

El lugar de su tumba, y también donde se cree que resucitó es ahora una iglesia: la Iglesia del Santo Sepulcro. La construcción original data del silgo IV d.C, cuando la emperatriz bizantina Helena (la madre de Constantino el Grande), viajó hasta Jerusalén para conocer algunos de los lugares más importantes de la fe cristiana. Según la tradición, durante su viaje Helena encontró la cruz donde Jesús fue crucificado, y allí decidió construir una iglesia, en el año 335 d.C.

Tanto por los desastres naturales como por la inestabilidad política que caracteriza la región, esta iglesia ha sido destruida y reconstruida en varias ocasiones. Aunque la estructura actual data en su mayoría de la época de las cruzadas.

También es de destacar que esta iglesia es un punto focal clave para casi todas las corrientes del cristianismo, y su custodia se reparte en función de ello. La Iglesia ortodoxa griega, la Iglesia católica (a través de la Orden Franciscana), la Iglesia ortodoxa armenia, así como la Iglesia copta, la Iglesia etíope y la Iglesia ortodoxa siríaca. Todas ellas se reparten la custodia, el tiempo de oración y la administración de la iglesia entre sus comunidades.

Un lugar que sigue siendo clave y central para el cristianismo y también un punto muy importante de peregrinación.

Jerusalén para el islam

La última religión de la que tenemos que hablar, por orden cronológico es, por supuesto, el islam. Y es que, de igual manera que para el judaísmo y el cristianismo, Jerusalén es también una ciudad santa para los musulmanes. Para entenderlo nos tenemos que remontar al siglo VII d.C, donde según el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, se produjo uno de los eventos más importantes de la vida de su profeta: Mahoma.

Según las tradiciones islámicas, una noche del año 621, Mahoma fue transportado, por el arcángel Gabriel, desde la Meca a Jerusalén (Isra). Llegó al sitio conocido hoy como la Cúpula de la Roca. Desde allí ascendió al cielo (Mi’raj) para reunirse con Dios y recibir instrucciones sobre los rituales de oración y las ordenanzas del islam.

Cúpula de roca

Hemos de tener en cuenta que el islam, al igual que judaísmo y el cristianismo, son religiones abrahámicas. Son tradiciones monoteístas que comparten una herencia espiritual común basada en la fe en un Dios único. Y en todas ellas la figura de Abraham es un elemento clave de sus comienzos.

Por ello, este evento no solo establece la importancia de Jerusalén para el islam, sino que también reafirma la continuidad del mensaje profético de Mahoma con el de los profetas anteriores. Los mismos que recogen las tradiciones espirituales de los que ya hemos hablado.

Además, en el punto exacto desde donde se cree que Mahoma ascendió al cielo, hay una roca muy peculiar, justo en la cima del ya mencionado Monte del Templo. Se trata de una roca de gran tamaño, alrededor de la cual, en el mismo siglo VII se construyó la llamada Cúpula de la Roca. Pese a lo que mucha gente piensa, no se trata de una mezquita. Es tan solo un santuario que protege esta roca sagrada y venerada.

Es justamente al lado de este santuario donde si que encontramos una mezquita, la Mezquita de Alaq-sa. Construida por los primeros califas musulmanes, a principios del siglo VIII d.C, al principio no era más que una pequeña sala de oración, sostenida por unas pocas columnas. Sin embargo, con el paso del tiempo, y dada la importancia del lugar, la mezquita fue sufriendo diferentes reconstrucciones y ampliaciones. Cada una de ellas reflejando las diferentes épocas y gobernantes que dejaron huella en Jerusalén.

Por ello, y por la importancia simbólica del lugar, como hemos visto, Alaq-sa es la tercera mezquita más sagrada para el islam. Después de las mezquitas de la Medina y la Meca.

Mezquita Al-Aqsa

Conclusiones

Para recapitular: la ciudad de Jerusalén es una de las cunas históricas del judaísmo, y en el monte del templo, donde estuvieron edificados los dos primeros templos más importantes de esta religión. Es el lugar donde hoy se encuentra el muro de las lamentaciones, y también donde ha de ir construido el hipotético Tercer Templo judío.

Es también en este mismo lugar, justo aquí, donde se encuentra uno de los lugares más importantes para el islam: la cúpula de Roca. Y también donde se encuentra su tercera mezquita más importante: la Mezquita de Alaq-sa. Pero no acaba aquí la cosa. Según la Biblia, esta ciudad también presenció los hechos más importantes de la vida de Jesús. Y a tan solo 800 metros del monte del templo, se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro. El lugar donde, de acuerdo con la tradición cristiana, enterraron y donde resucitó Jesús.

Toda esta amalgama de situaciones ha hecho que, durante siglos, Jerusalén sea un punto de conflicto para estas tres religiones. Desde la época de las cruzadas hasta los modernos conflictos entre judíos y palestinos, esta ciudad ha vivido siempre dividida entre tres diferentes religiones.

Por supuesto reducir todos los conflictos en los que se ha visto envuelta Jerusalén sería simplificar todo erróneamente. Hay muchos, muchos más factores que entren en juego. Pero no es este el propósito de este artículo.

Mi intención era aprender y que aprendieras una parte de esta compleja y larga historia. La del por qué Jerusalén es una ciudad santa y tan importante para las tres principales religiones monoteístas del mundo.

Como siempre, espero que os haya gustado. Si os ha resultado útil o creéis que le puede servir a alguien, podéis compartirlo con vuestros amigos. ¡También, os animo a que os paséis por el canal de Objetivo Horizonte, donde encontraréis videos sobre viajes y lugares del mundo!

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Alex Tomboix
Soy Alex Tomboix, asesor de viajes, mente inquieta y apasionado del mundo y sus gentes. En este blog de viajes encontraréis información de los países que visito y en los que organizo viajes.
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